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Una pizquita, poco, mucho… ¿Cuánta sal me pongo?

La sal tiene la capacidad de mejorar el sabor nuestros platos y a su vez permite una mejor conservación de los alimentos, pero al mismo tiempo, si se consume en grandes cantidades es perjudicial para la salud.  ¿Cómo podemos reducir el consumo de sal en nuestro día a día?

Sal sí… ¡Pero no en exceso!

El consumo medio de sal está en 7-8 g / día, pero 4 g de sal son más que suficiente (lo que equivale a 4 pizcas de sal).

Limitar el consumo de los alimentos más ricos en sal

Los alimentos industriales, comidas preparadas suelen ser alimentos muy salados: carnes, quesos, aperitivos (galletas saladas, cacahuetes, patatas fritas…), caldos de carne, agua con gas, la mantequilla con sal, alimentos ahumados, sopas y salsas listas para tomar…

Por ejemplo:

– 1 puñado de galletas saladas (unos 30 g) proporciona 1/8 de las necesidades del día. Pero rara vez tomamos sólo un puñado…

– 4 lonchas de salami proporcionan casi la mitad de las necesidades de sal del día.

– 1 cubito de caldo cubre todas las necesidades de sal del día.

Te recomendamos algunos trucos

– Limpiar los alimentos en conserva antes de consumirlos

– Probar los alimentos antes de echarles más sal

– No llevar el salero a la mesa

– Consumir habitualmente platos más “caseros” en lugar de platos preparados

– Jugar con las especies y sus sabores para dar un toque original a tus platos y compensar la falta de sal.

¡Un buen consejo! Para reducir el consumo de sal, evita consumir varios alimentos con alto contenido de sal en la misma comida (por ejemplo, salchichas + queso).

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